REFLEXIÓN - ALDEA GLOBAL UNA REALIDAD
El mundo como fue concebido (incluso por Dios) parece no tener sentido lógico. Lo que algún día fue visto como una locura o como algo tonto, hoy día trasciende no solo a la realidad, sino también las fronteras a tan solo un clic de distancia. Si bien no todo circula o se mueve en la esfera de la tecnología, el resto del mundo que por alguna circunstancia se encuentra ajeno a esta misma siente los impactos de una cultura que cambió nuestra forma de vivir, de hacer sociedad, de participar, de ser notable y hasta ser feliz ¿hasta que punto?
Quién pensaría antes, que yo
podría ser los ojos y la voz de aquellos que están por fuera de este mundo loco
digital… Quién sospecharía siquiera, que una idea algún día se podría
transmitir y tomar fuerza por medio de una red social hasta convertirse en un
movimiento social de cambio ¿se imaginan lo que hubiese podido lograr Gengis
Khan, Martin Luther King, Bolivar, entre otros con estos alcances tecnológicos?
Pretender que todo sea
tecnológico, nos hace pensar cada vez más sobre la dependencia que tenemos
sobre estas herramientas, el distanciamiento humano respecto a sus relaciones
interpersonales y pensar definitivamente cada vez más en un apocalipsis de
corte tecnológico. ¿Han visto a esos personajes que se les acaba la vida porque
dejaron su Black Berry o IPhone en la casa o se quedaron sin batería?
Multipliquemos ese efecto que, aunque exagerado, permite cuestionarnos sobre el
día que no exista internet, o que este mismo sea estructurado como lo dejan
entrever los nuevos gobiernos… ¿Qué pasará cuando los radares se apaguen?
Cuando los teléfonos no den tono, cuando los respiradores artificiales paren y
definitivamente el mundo entero se quede en tinieblas por “X” situación que nos
quite la electricidad.
Al parecer solo vemos el
futuro implementando y desarrollando más y más tecnología, alejándonos cada vez
más de aquel hombre ancestral, primitivo y sabio que unió su ingenio a los
recursos, para cubrir sus necesidades básicas. Dichas necesidades han cambiado;
ya no se trata de tener a los “mejores amigos” ahora hablamos de tener millones
de seguidores; ya no hablamos de tu a tu (face to face) ahora hay un “muro” que
nos separa y en el cual se puede escribir (las palabras sobran) La noticia es
una sola, pero como se interpreta y como se presenta es tan variable como el
clima actual; la muerte fue la que mejor se reinventó, porque ahora es un gran
espectáculo donde las lagrimas sobran y las especulaciones rebasan el límite de
la realidad.
Cabe entonces hacernos unas
preguntas finales; aquellos que desde el comienzo mismo de los inventos
tecnológicos han sobrevivido sin los mismos ¿podrían darnos la clave para
resistir? Las comunidades que se ven marginadas de estos avances, han
comprobado que se puede vivir normal… comen, duermen, ríen, lloran, sufren y de
hecho nos han dado el mejor ejemplo “Una persona vale mas por lo que es, que
por lo que ostenta” NO es mi intensión satanizar la tecnología porque
pertenezco “a este lado del charco” y he sabido disfrutarla y evidenciar lo
mucho que sirve cuando es bien usada… Lo que si me preocupa de sobremanera es
la dependencia del mundo a la misma, con sus notables avances, que como bien
dije al comienzo desafían toda lógica y limite.
Así como un día se soñó
volar y esta idea fue vista como descabellada; pero hoy es tan normal ver un
Airbus con capacidad para más de 800 personas; no nos sorprendería ver un mundo
gobernado por máquinas como tanto se bosqueja en películas, debido a nuestra
infinita curiosidad de traspasar los limites de nuestro conocimiento y nuestra
“falsa necesidad” dependiente de
tecnología.
GONZALO SIERRA

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